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"Tiempo e Inconciente"
VEGH Isodoro
Intentaré desplegar la pregunta por el "Tiempo" en la
perspectiva del psicoanálisis, por eso es "Tiempo e Inconciente".
Y como desde el comienzo, el tiempo juega - nosotros no estamos en el
tiempo de Freud-, es un Inconciente que viene enlazado a un sujeto que
habita un mundo y cuyo cuerpo se estremece entre el placer y el goce.
La pregunta por el Tiempo, insiste desde hace siglos, milenios. En la
tradición occidental, tenemos la primera referencia en Parménides
cuando dice que "el ser es uno, por lo cual nunca fué ni será,
el ser es"; es el tiempo de la permanencia. En el otro extremo conocemos
la frase de Heráclito "nadie se zambulle dos veces en el mismo
río"; filosofía del fluir, del movimiento. Platón
intenta la articulación entre la permanencia, situada en el mundo
de los dioses, y el tiempo del transcurso que atañe a nuestras
vidas, que las sombras de la cueva nos advierten.
Otra cuestión tantas veces planteadas en el terreno de la metafísica,
es "si el tiempo es meramente subjetivo", como lo situó
Kant en los conceptos trascendentales, o hay un tiempo de la objetividad.
Que también plantea la polémica entre un tiempo absoluto
como lo afirma Newton o un tiempo relativo a las cosas en las cuales el
tiempo transcurre, como lo expuso Leibnitz.
De modo más acotado propongo partir de Heráclito. Voy a
tomar de un diálogo de Eugen Fink con Martín Heidegger ,
acerca de un fragmento de los Fragmentos de Heráclito -en la presentación
de H. Diels es el nº 88 -, que dice: "Und es ist immer ein und
dasselbe was in uns whont (?): Lebendes und Totes und Waches und Schlafendes
und Junges und Altes. Denn dieses ist umschlagend jenes und jenes zurück
umschlagend dieses." En castellano se dice así: "Y es
siempre uno y lo mismo lo que en nosotros mora(?): lo viviente y lo muerto,
y lo despierto y lo dormido, y el joven y el viejo. Pues éste es,
transitando, aquél, y aquél transitando hacia atrás,
éste". Frase que Heráclito escribió hace más
de 2500 años, su voz aún resuena. Un mensaje nos llega desde
la Grecia antigua, tierra del Olimpo donde paseaban los dioses, nos ofrece
esta frase: dice que igual que nosotros veía como su cuerpo crecía
y luego se descomponía. Como lo lamentó Borges en nuestros
días, el ser humano es el único viviente que es testigo
de la descomposición de su propio cuerpo.
Y este griego tal vez se sorprendió: " Y es siempre uno y
lo mismo..." ¿Qué querrá decir "uno y lo
mismo"? Podría ser que uno es igual a lo mismo, referencia
al ser parmenidio que es uno -"el ser es uno" dice Parménides-
y por eso es lo mismo.
Para nosotros, en la perspectiva del psicoanálisis, no es simple
de responder. ¿Por qué cada uno piensa que es uno? Lo cual
no asegura que estemos de acuerdo con nosotros mismo. Pero eso no impide
que uno vea una foto de la infancia y diga:- Ah! sí, yo cuando
era chico. Y afirma una unidad: ese y éste que soy hoy, es uno.
Dónde allí "uno" quiere decir identidad del ser
que es. Pero por algo Heráclito propone "uno y lo mismo",
dos palabras. Donde "uno" podría ser algo distinto de
"lo mismo"; "uno" podría ser una pregunta acerca
de qué decide que nosotros, que estamos habitados por tantas ideas,
pensamientos y deseos contradictorios, digamos que somos uno, me presente
siempre con el mismo nombre. ¿Qué decide esa unidad? Tenemos
una pregunta.
También podría ser que donde dice " ese uno y lo mismo
que habita" sería una cualidad inherente a nuestra estructura.
Dos posibilidades: o bien "uno" es la estructura misma, o bien
algo que habita la estructura. Anticipo otra respuesta: tal vez las dos
cosas: un efecto subjetivo que nos hace sentirla así y algo de
la estructura que la hace una.
Por otro lado, "lo mismo" hablaría de dos posibilidades:
o bien de lo mismo que persiste idéntico a sí mismo, es
el tiempo de la permanencia, o bien lo mismo que retorna como lo mismo.
Ahí coincidimos con un concepto freudiano: la repetición
como retorno de lo mismo.
El texto sigue: " Y es siempre uno y lo mismo lo que en nosotros
mora(?): lo viviente y lo muerto". Vamos a escribir:

Puse allí vida y muerte, lo viviente y lo muerto, "...es uno
y lo mismo...", una vida que también es muerte y una muerte
que también es vida. O bien como dijimos, igualdad que también
dice de una distinción: una vida que intersecta con la muerte,
que no es vida si no incluye la muerte; y una muerte que no es muerte
si no incluye, también, la vida.
El texto avanza: " Y es siempre uno y lo mismo lo que en nosotros
mora(?): lo viviente y lo muerto, y lo despierto y lo dormido". Despierto
y dormido, ¿quién despierta y quién duerme? ¿Podemos
decir eso de una montaña?. Tan sólo como metáfora.
¿Podemos decir eso del sol?. Tan sólo como metáfora.
Si decimos que despierta y que duerme estamos hablando de un viviente,
de un cuerpo viviente, de un cuerpo que puede despertar y que puede dormir.
El despertar suele emparentarse, habitualmente, a la vida; vida y despertar;
y dormir acostumbra a equipararse con la muerte. Sería un cuerpo
que intersecta con vida el despertar e intersecta con muerte el dormir.
Pero dice que es uno y lo mismo lo despierto y lo que duerme. Podríamos
pensar que hay algo que atañe al dormir en eso que despierta; que
durmiendo, un soñante puede encontrarse con un sueño que
lo despierte; y podría ser que cuando cree despertar, cuando entra
a la vigilia, siga soñando, como cuando está dormido.

El texto sigue: "... y lo joven y lo viejo. Pues éste es,
transitando, aquél, y aquél transitando hacia atrás,
éste". Nos autoriza a pensar dos recorridos distintos. ¿Cómo
podríamos escribirlos?.
Nudo A
Cuando la flecha va en esta dirección (nudo A), en este sentido,
avanza, se es joven. Porque el ser humano no nace joven, nacemos viejos.
Con suerte y con mucho esfuerzo, tal vez encontremos un significante nuevo.
Pero si va en sentido contrario (Nudo B) y retrocede se es viejo.

Nudo B
"...Pues éste es, transitando, aquél, y aquél
transitando hacia atrás, éste", nada asegura una permanencia.
Se pueden decir cosas de viejo, se pueden decir frases que sean verdaderamente
nuevas. Muestran tiempos de progresión y de regresión.
Pero el texto insiste: "Y es siempre uno y lo mismo..."; volvemos
al comienzo, y si puede haber un tiempo de progresión y un tiempo
de regresión, es gracias a que primero hay un tiempo de permanencia.
Sólo si hay una estructura bien anudada, si hay uno, es posible
que se pase de la permanencia a un tiempo de progresión y de regresión.
Vale aquí hacer un movimiento que relance una frase que podríamos
haber puesto en el comienzo: Freud dijo que en el Inconciente no hay tiempo.
¿Qué quiso decir cuando dió esta afirmación?
Freud hablaba del palimpsesto, de esa inscripción indeleble que
persiste, que no se borra, que puede retornar en cualquier momento. También
hablaba de lo indestructible del deseo, ese deseo que persiste. En ese
sentido decir "no hay tiempo" quiere decir que en el Inconciente
no rige el tiempo de la sucesión cronológica.
Si aceptamos el comentario de este fragmento como una primera aproximación
a la cuestión del tiempo, haríamos una lectura retroactiva
de la afirmación de Freud y diríamos que en el Inconciente
no hay tiempo cronológico, sucesivo, unidireccional. El Inconciente
enlazado -y enlazado a un sujeto que habita un mundo, a un sujeto que
habita un cuerpo que alterna entre el placer y el goce- sostiene la permanencia.
Hay Uno porque hay nudo. Contra cuyo horizonte, contra el horizonte de
esta permanencia, se jugaría el tiempo como transcurso. Un tiempo
que, como transcurso, es un tiempo circular, es el tiempo de la repetición,
o un tiempo lineal, aquello que con cada significante nuevo hace serie.
La diferencia entre la repetición de lo mismo y la insistencia
significante que hace serie de lo nuevo es el corte con la fijación
a un goce- que en la escritura propuesta se escribe "a":

Conclusiones provisorias:
a) El sujeto advertido de que es Uno, es efecto del buen enlace de los
anillos que hacen un nudo.
b) El sujeto advertido del tiempo como transcurso, es efecto del corte
y del re-encuentro con las variantes de goce.
c) El sujeto advertido de que transita otro Tiempo es efecto de un cambio
en la preferencia de goce.
d) El buen enlace es la condición del corte (coupure).
e) En la dirección de la cura, el empalme (épissure) hace
presente el enlace.
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