TRAMAS DEL INCONSCIENTE LIED Inezinha Brandao "...el lenguaje es justamente aquello que sólo puede avanzar torciéndose y enrollándose, contorciéndose..." J. Lacan. La Tercera.
Hagan como yo, no me imiten. Aconsejaba espirituosamente Lacan a sus oyentes. Desafío lacaniano que coloca una condición necesaria para avanzar, cual sea, la de no imitar. Exactamente esta condición le permitió a Lacan acompañarle a Freud, concediendo el debido mérito y lugar a la obra freudiana, sin dejar de interrogarle y de interrogarse constantemente como podemos apreciar cuando dice: "Para interpretar el inconsciente como Freud sería necesario ser como él: una enciclopedia de las artes y de las musas, además de lector asiduo de las Fliegende Blätter. Y la tarea de estar sujeto a un hilo de tejido de alusiones y de citas, de juegos de palabras y de equívocos, no sería a nosotros más fácil." Obvia conclusión que se desprende: decirse freudiano no significa imitar a Freud, de la misma forma que decirse lacaniano no implica imitar a Lacan. Esto da lugar a algo vital en nuestra praxis – la singularidad. Psicoanalista singular, Lacan encarnó este lugar con maestría, dejándonos a nosotros, los psicoanalistas, los efectos de su enseñanza fecunda. A la invención freudiana del inconsciente, Lacan con rigor inventivo precisó: el inconsciente es estructurado como un lenguaje. Cuando, en el Seminario 22, Lacan coloca en los tres registros – Real, Simbólico, Imaginario – la tríade freudiana – Inhibición, Síntoma y Angustia, nos va a sorprender al ubicar el inconsciente en un lugar inusitado, un lugar de ex-sistencia con relación al nudo borromeo de tres consistencias aplanado. En el diagrama presentado abajo, el inconsciente está ubicado en un campo exterior a aquél delimitado por la consistencia de los tres círculos. Entre hilos, nudos y tramas invitamos al lector a dedicar especial atención a este punto – el de la ubicación del inconsciente en un campo exterior al nudo borromeo - para, a partir de ahí, desprender algunos de los efectos de la propuesta lacaniana.
Para una primera aproximación a la cuestión propuesta vamos a buscar lo que dice Lacan sobre la ex-sistencia en el referido seminario: "(...) si la ex-sistencia se define, en relación a una cierta consistencia, si a final de cuentas, no es sino ese afuera, que no es un no adentro, si esa ex-sistencia es de alguna manera ese algo alrededor del cual se evapora una sustancia, (...), de eso no resulta menos que la noción de una falla, que la noción de un agujero todavía en algo tan extenuado que la ex-sistencia conserva su sentido, que ya les dije (....) que hay en lo Simbólico un reprimido, hay también en lo Real algo que hace agujeros, hay también en lo Imaginario – Freud bien se ha dado cuenta de eso – y es precisamente por eso que él ha refinado todo lo que es de las pulsiones en el cuerpo como estando centrados alrededor del pasaje de un orificio a otro." En este pasaje Lacan hace una definición relacional de la ex-sistencia, y en esa relación está implicada "una cierta consistencia". Si algo ex-siste, según el término heideggeriano, existe afuera, y aquí podemos decir afuera de la consistencia. Pero no es solamente un lugar afuera, pues añade que "no es un no adentro". Ex-sistir es existir en una posición de ex-centricidad en relación a algo. El inconsciente así puesto es "lo uno que cae de la definición de otros lugares, pero que no está incorporado a ellos". ¿Qué es lo que de este inconsciente hace ex-sistencia? Lo que ex-siste de este inconsciente es del orden de lo que soporta, sustenta el síntoma. Y el síntoma, prosigue Lacan en el seminario RSI, "es lo que en el inconsciente puede traducirse por una letra." Es necesario marcar uno punto más acerca de la ex-sistencia del inconsciente. En el seminario mencionado, RSI, Lacan se refiere al inconsciente como "este intervalo entre dos consistencias". Si hay intervalo, hay una pausa, una interrupción, hay ‘un entre’ las consistencias. Ese espacio intercalar, propicio a la irrupción del inconsciente, "tropiezo, desfallecimiento, rajadura. En una frase pronunciada, escrita, algo se rompe.(...)". Función pulsativa del inconsciente, de apertura y cierre, señala la "discontinuidad, en la cual alguna cosa se manifiesta como vacilación". Del inconsciente sabemos por sus efectos o sea, por sus formaciones - sueños, chistes, síntomas y actos fallidos. Efectos del inconsciente padecidos por un sujeto. Así padecido, el sujeto es "atropellado" por un significante que irrumpe de manera inesperada en los dichos del parlêtre. El lugar del inconsciente en el diagrama señala un avance, el de desbrozar el inconsciente de las profundidades. Lacan deshace la idea de que el inconsciente es algo sumergido y profundo, por mucho tiempo nutrida a partir de la impropia denominación utilizada por Freud de "psicología profunda". Lo "profundo" no es nada más, nada menos que superficial. El inconsciente está en la superficie, más precisamente en la superficie discursiva, y como desdoblamiento tenemos entonces que "el inconsciente es estructurado como un lenguaje", o sea, el inconsciente y el lenguaje tienen en común una estructura. El lenguaje aquí, no es el lenguaje como lo entienden los lingüistas, el que visa a un código para obtener buenos mensajes, sino el lenguaje que agujerea lo real. La posibilidad de perforar, de agujerear es la posibilidad de hacer lalengua . En Roma, en ocasión de la conferencia La Tercera, Lacan indicaba que en el conocido aforismo hay algo que escapa, hay un más allá, "(...) que el inconsciente sea estructurado como un lenguaje, y que eso sea lo mejor que tenemos, no significa sin duda que el inconsciente no dependa estrictamente de lalengua (...)". En esta Conferencia, contemporánea al seminario RSI que tomamos como referencia, encontramos el mismo diagrama del nudo borromeo de tres consistencias, ligeramente modificado en su formatación, sin embargo manteniendo la misma ubicación del inconsciente, afuera del área delimitada por lo Simbólico, alejado del sentido y en eje con el síntoma. El eje en cuestión sustenta la afirmación lacaniana de que "(...) hay coherencia, hay consistencia entre el síntoma y el inconsciente". Y si, mientras analistas, tenemos la posibilidad de operar sobre el síntoma es exactamente porque el síntoma es el efecto de la invasión de lo Simbólico sobre lo Real. Lacan, al ubicar el inconsciente como ex-sistente, permite deshacer la idea de absorción del inconsciente por el simbólico, pues aquél no se reduce al simbólico. La ex-sistencia es del orden de lo real y "pertenece a este campo supuesto por la ruptura." Así es que "nuestra interpretación debe apuntar al esencial que hay en el juego de palabras para no ser la que nutre el síntoma de sentido", pues el efecto de sentido del discurso analítico "debe ser real". La clínica testimonia que el neurótico cree que su síntoma tenga un sentido y procura en el análisis un desciframiento para su enigma. Entonces, cuál puede ser lo real de un efecto de sentido? En este mismo seminario Lacan invoca el parentesco del sentido con la buena forma, concepción valerosa a Gestalt, en la cual tendemos "naturalmente" a completar una imagen, por ejemplo. La indicación lacaniana es precisa, el sentido tiende igualmente a buscar la "buena forma", "la completa", y así, de sentido en sentido, sentidosobresentido, el síntoma recibe su alimento. El síntoma como derramamiento de lo Simbólico sobre lo Real, sólo puede ceder en el y por el equívoco, cuando la intervención del analista consigue romper la esperada y "natural buena forma" que se aloja en el sentido. Al contrario de inflar el sentido, hace ruptura. En la Conferencia La Tercera Lacan reitera que "la interpretación no es interpretación de sentido, sino juego con el equívoco, (...)", es en esto que se puede obtener lo real de un efecto de sentido. Si el síntoma neurótico se reduce y se disuelve en el equívoco es porque "(...) la interpretación opera con lalengua". El hecho de habitar el lenguaje no es sin marcas para el parlêtre. De eso se trata en el inconsciente, lo que "(...) implica que se escuche", abriendo camino para leer la letra que ahí se ha embrollado en las tramas del inconsciente. Letra insinuada, desavergonzada*, no importa. Efectos, marcas de la singularidad. |