Una pregunta sobre el inconsciente, la palabra y el lazo social

HASENBALG Virginia


La práctica del tuteo se ha intensificado en las regiones hispanófonas. Su uso se halla hoy en día reforzado tanto en España como en América latina. Algunos textos sobre casos clínicos nos permiten deducir en Europa que hay curas que tienen lugar bajo el tuteo. Es corriente? O se trata de excepciones?
Si el lazo social instaura e impone el uso del tuteo, quizás el análisis funciona como el lugar adonde el sujeto va a buscar a alguien para tratarlo de Ud.
Sería interesante discutir sobre este punto con los colegas que practican el análisis afuera de Francia. Dicho de otra manera, hay una especificidad en la puesta en juego de la tranferencia en relación con este hecho linguístico de un lazo social dado?
Para que la tranferencia sea el lugar de la puesta en acto de la realidad del inconsciente, el analista debe poder representar para su paciente el lugar en el que se funda la palabra. Cuál es el sitio que otorga al lugar del Otro este dispositivo de la palabra, esta forma de "tratamiento" ya que sabemos que el tuteo instaura enseguida una relación de gran proximidad al semejante? Cómo hacen los colegas españoles y latinoamericanos para mantenerse fuera del alcance del llamado a la complicidad que este tipo de manera de dirigirse al otro suscita?
Puede suceder que jóvenes franceses deslicen hacia ello en una primera entrevista. Pero la respuesta que llega enseguida bajo la forma del Ud. es facilemente aceptada ya que el trato de Ud. es la regla en Francia.
Se trata para nosotros de medir el grado de violencia simbólica que se manifiesta en el hecho de imponer el Ud. allí donde el lazo social permite y autoriza un empleo generalizado del tuteo. El hecho de tener que imponerlo en estas circunstancias obligaría al analista a producir un acto de dominio, de amo. Se trata entonces de definir este dominio, esta imposición en la medida en que se opone a lo que el lazo social autoriza.
Por otro lado, no alcanza por supuesto con tratar a un paciente de Ud. para que la transferencia se instale, para sacar al paciente del eje imaginario, para llevarlo más allá, o sea llevarlo a que se oriente a partir del lugar del Otro adonde debe reconocer su mensaje.
Lacan opera un pasaje que puede ayudarnos. En el esquema L hará la distinción entre un primer Otro real, la madre, como lugar de la alienación, que él situa en el eje imaginario del dicho esquema, y el lugar del Otro que remite a lo simbólico y a la función paterna en tanto instancia eminentemente apaciguadora y que marca la entrada del sujeto en el orden del significante. Es allí que Hans se apoya. Es decir en lo que percibe de este lugar del Otro en su visita a Freud : el saber que va a atribuirle enseguida al "profesor" proviene del hecho de que este habla con Dios. Y Dios representa para el niño este punto que resiste a toda identificación imaginaria, si por identificación imaginaria designamos una manera de anular lo que me separa del otro.
Las formas consagradas para dirigirse al otro varían según las lenguas. Si en japonés hay una multiplicidad de formas muy codificadas, en inglés, al contrario, sólo existe una, el you. Este you permite, en el marco de nuestra interrogación, de verificar que la separación con el otro se juega con otros elementos que aquellos que ordenan los pronombres personales y las diversas formas de conjugación verbal. Notemos por otro lado que el tratamiento de Ud. en alemán emplea una forma de pronombre de tercera persona en feminino singular, el Sie; que el francés emplea la segunda en plural, Vous; y el español una tercera singular que se escucha en masculino pero que se origina de una forma femenina: Usted es la contracción de vuestra merced.
Por otro lado existe una forma de tuteo característica del Rio de la Plata que consiste en el empleo del vos. Este vocablo ha sido el equivalente del vous, como pronombre de reverencia, mais ha seguido un recorrido diferente. Pierde en el siglo XIV su valor de respeto, y sirve unicamente para indicar una familiaridad poco respetuosa. Este caracter molesto lo hace caer en desuso. El vós en catalán conservó el vos para trato respetuoso entre iguales, que se conocen desde hace mucho tiempo, o para el hablar con los campesinos. En el español clásico, en Tirso, este vocablo es también proprio a los campesinos, y es con este carácter que logró mantenerse en el Río de la Plata, convirtiéndose hoy en día en la forma más difundida de dirigirse al otro.
Podríamos hablar entonces de un bilingüismo en el seno mismo de una lengua.
Por un lado, el tuteo, que como tratamiento familiar remite a un mode de vida comunitaria, en la que el sujeto puede olvidarse de sí mismo en el seno de un grupo. En general, el sujeto, si podemos llamarlo así, buscará los indicios que fueron los de su infancia para seguir tranquilo en este olvido. Podemos a veces percibir, en el trato de Ud. que algunos pacientes, en las entrevistas preliminares, en el frente a frente, tienen una manera de interpelar al analista con mímicas que se aproximan de la familiaridad planteada por el tuteo, un llamado a la familiaridad como defensa frente a la instalación de un lugar Otro.
Por otro lado, un tratamietno de cortesía que introduce una separación bastante radical. El trato de Ud. facilita la puesta en juego inmediata de esta alteridad, que se nos presenta habitualmente bajo una forma personificada en las relaciones con el entorno, pero que en tanto analistas podemos, sabemos relegar en última instancia a la alteridad propria del significante, medianto lo cual el lugar del Otro puede mantenerse deshabitado.
Un grupo de estudio con colegas antilleses nos ha permitido de cernir como el créole y el francés pueden ilustrar estas dos maneras de dirigirse al otro. Las dificultades planteadas por la lengua créole para la instalación del marco analítico, a causa de la extrema familiaridad que ella suscita, no nos pueden ayudar acaso en esta investigación?
Le reflexión alrededor del biligüismo en Paraguay, en la que la lengua española coexiste con el guaraní, lengua de origen indio muy repandida en el lazo social, podría también ilustrar los efectos e imperativos planteados por la forma de tratamiento, en la medida en que el uso de estas dos lenguas dibujan territorios de empleo de cada una según situaciones específicas y diferenciadas, y que transcienden la problemática del amo y del esclavo.
Las formas de tratamiento consagradas al otro podrían enseñarnos sobre una flexibilidad posible del dispositivo analítico según modalidades que le serían proprias en un lazo social determinado y que son dificiles de imaginar por fuera de él. Porqué después de todo sería necesario que el analista trate a su analisante de Ud.? Es del orden de lo necesario? Hay hallazgos al respecto?
Los colegas hispanófonos, que tienen así el privilegio de ejercer en un lugar en el que el trato de Ud. se ve reducido quizás puedan contarnos como evitar las trampas de la complicidad en un lazo social que seguramente se presta para ello.