El inconsciente estructurado como un lenguaje.

de LOPEZ ROSENDO Mirta Virga


Desde su tesis "La psicosis paranoica y sus relaciones con la personalidad", de l932, Lacan hace surgir una fenomenología en todos sus términos: la estructura general del desconocimiento. Tanto en lo que respecta al desconocimiento sistemático como al conocimiento paranoico.

Su entrada al psicoanálisis, en l936, con el Estadio del espejo, resuelve con el montaje del narcisismo en la metáfora del espejo, la constitución del yo, otorgándole al desconocimiento propio de esa constitución, el estatuto de función.

Su clave de estructura es la identificación imaginaria, ideal y enajenante, del yo a su imagen, donde yo es otro, correlativo del narcisismo.

En el Escrito "Acerca de la causalidad psíquica", de l946, articula la causalidad de la locura y la causalidad psíquica, en la crítica al organodinamismo de Henri Ey. Para argumentar acerca de la locura se sirve de Descartes, con la locura de creer ser y de Hegel, con la figura del "alma bella", que impone la ley de su corazón al mundo, la imagen invertida y virtual del ser.
En este escrito plantea que el riesgo de la locura se mide por el atractivo de las identificaciones en las que el hombre compromete a la vez su verdad y su ser.

Ahora bien, el desconocimiento es un término que contiene una antinomia esencial.
Desconocer supone un reconocimiento, como lo manifiesta el desconocimiento sistemático, en el que hay que admitir que lo que se niega debe de ser de algún modo reconocido.

Me interesa destacar de este enunciado dos cuestiones: "lo que se niega" y "reconocido".
En cuanto a "lo que se niega", en primer lugar, el desconocimiento sistemático, propio del yo, en tanto hace sistema, obedece a un orden que está establecido por un tipo de defensa que es la negación - en su carácter sistemático- significa que todo aquello que va a enlazarse a lo que se niega, va a ser sistemáticamente negado, rige el registro del sentido y sus signos.
Al operar la negación como defensa, no articulada al discurso, fortalece el narcisismo en su ilusión de unicidad, haciendo que por la locura y por él yo, encontremos una vía muerta para el análisis. Por lo tanto, si la negación como defensa, constituye el sistema de la defensa, cabe la pregunta, ante qué es esta defensa? Ante el reconocimiento de la castración, es decir que la función desconocimiento - por su relación al ser- va a impedir que la falta se ponga en función y que la división del sujeto no entre en juego.

Ahora bien, respecto al término "reconocido", se presenta el problema de qué estatuto tiene. Se podría pensar que "reconocido" quiere decir reconocido por la conciencia. Efectivamente, como le sucedía al soñante del sueño que Freud trabaja en "Los dos principios del suceder psíquico", el sueño de la muerte del padre, conocido por "él estaba muerto y no lo sabía".
Acaso no podía reconocer conscientemente el soñante que él había deseado la muerte de su padre para evitar su sufrimiento? Sabemos que esto no es suficiente para hablar de reconocimiento, falta la operación de Freud, para ubicar "según su deseo", articulándolo al deseo inconsciente reprimido de muerte del padre.

Ahora bien, algo que la consciencia reconoce, ¿qué grado de reconocimiento implica? ¿Implica el reconocimiento del deseo?
Freud, en la vía de los falsos reconocimientos nos da una orientación. Me refiero al texto de l9l4, "La fausse reconnaissance durante el análisis". De ese texto voy a tomar el ejemplo del "deja vu", ya visto, ya vivido, caso que ya había trabajado en la "Psicopatología de la vida cotidiana".
La situación en la que surgió el fenómeno es la siguiente: la analizante afirmaba recordar que cuando tenía l2 años había realizado una primera visita a una compañeras que vivían en el campo. Al entrar al jardín de la casa experimentó una sensación de haber estado allí otra vez, situación inverosímil, incluso confirmada por sus padres. En la familia que fue a visitar había un hermano gravemente enfermo, que, al ver su aspecto, pensó que no tardaría mucho en morir.
Hubo una coincidencia con el hecho de que meses atrás su propio hermano ya curado, la había acompañado en su visita anterior, recordando, incluso, el vestido que ella llevaba aquél día, este recuerdo aparecía con mayor claridad ante sus ojos.

Por lo tanto, la joven debió recordar conscientemente que hacía pocos meses ella estuvo en una situación análoga, al reprimirlo, transportó la sensación de recordar sobre la localidad, el jardín y la casa, y se produce el falso reconocimiento de haber visto todo aquello otra vez.

Estos fenómenos podrían ser falsos recuerdos, una ilusión de la memoria, una sensación, pero se trata de un juicio de aceptación o de rechazo de un reconocimiento de una realidad, y esta realidad se refiere a la castración.

El significante que organiza es hermano enfermo, porque es ese significante el que está en relación con el deseo inconsciente, que es el deseo de muerte del hermano.
Las operaciones son las siguientes: al operar la negación, el desconocimiento respecto del deseo inconsciente, se produce el "deja vu", y sucede la sensación de lo siniestro. Donde el sujeto debería reconocerse, en lo que respecta a ese deseo inconsciente, no se reconoce en tal deseo, se produce el falso reconocimiento. Esta vivencia de lo siniestro, es producto de la angustia, cuando la falta no está operando, es decir actúa la función desconocimiento del yo. El proceso defensivo del yo se encarga de obturar una vía para el reconocimiento del deseo inconsciente.
Ahora bien, de reconocerse el sujeto allí, habitado por el deseo de muerte, implica simultáneamente el reconocimiento de la castración, que es la verdad de su división.
Como consecuencia, la identificación de su ser al falo vacila, no es lo que cree ser y lo que sustituye esa identificación fálica es la Metáfora del Nombre del Padre, que es lo que va a significar esa falta.
Mirta Virga de López Rosendo
Escuela Freudiana de la Argentina