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EN EL CAMPO FREUDIANO EL INCONSCIENTE ES DE LACAN
Cancina Pura H.
"Sobre el monte Nebo la ley nos fue dada" dice Lacan citando
a Joyce(1) . Si los mandamientos fueron dados a Moisés en el Monte
Sinaí, ¿cuál es la ley que le fue dada en el Nebo?
Moisés fue condenado a no entrar en la tierra prometida. Lo haría
su sucesor Josué (Icho-súa, Jahvé salva). El Exodo
fue de Moisés, la tierra prometida, de Josué.
"Ley del amor y de la perversión" (2): el Padre salva.
En el campo freudiano el inconsciente es de Lacan(3) , pero Lacan no es
Josué.
En la cima de su "noeud bo", ¿cuál es la torsión
que Lacan imprime a la ley del amor al padre y cuál su consecuencia?
No hay tierra prometida como no la hubo perdida: el objeto falta en el
origen.
En el inconsciente freudiano la primera marca de goce, que opera como
fundamento significante de la red y punto de partida de la repetición,
es la marca de un goce sexual e incestuoso. Retiene el Lust del primer
encuentro como modelo de fusión entre el niño y su madre.
Las pulsiones sexuales y las formaciones del inconsciente pulsan por reencontrar
el goce perdido de la primera y más completa fusión sexual.
El inconsciente según Lacan se sostiene de su concepción
de la repetición basada en su revisión de Aristóteles
hecha con su lectura de los estoicos. Revisa la relación que Aristóteles
establece entre el automaton -la red de los significantes- y lo que designa
como la tyche que, para Lacan, será el encuentro con lo real. Lo
que está en juego es la cuestión del referente en psicoanálisis,
cuestión que se anuda a la del objeto y reenvía a la de
lo real. Es el concepto lo que se ha puesto en cuestión.
Es a partir de esta revisión que la Wiederholhungzwang va a ser
traducida como "compulsión de repetición". Lo
real es lo que, de ahora en adelante, gobierna en la repetición:
el juego de la insistencia del significante no es el resorte de la repetición;
el peso debe ser puesto sobre La Cosa en lo real. Más allá
del retorno, de la insistencia del significante, regida por el principio
del placer, tenemos que lo real se aloja detrás del automaton:
lo que se repite es lo real inasimilable.
Para los estoicos, en el suspenso introducido entre el antecedente y el
consecuente en la proposición hipotética al modo de "si
... entonces", entre significante y significado, toda significación
es a establecer y allí está la noción de efecto de
sentido diferente a la de significado. De este intervalo, de esta hiancia,
depende la concepción del concepto que Lacan expone ya en el seminario
XI e implica que éste siempre se establece como una aproximación:
sólo como salto, paso al límite, el concepto se realiza
como tal. Dice Lacan: " ... el límite del Unbewusste, es el
Unbegriff, no no-concepto, sino concepto de carencia."(4)
Límite del inconsciente, límite del significante y sus elaboraciones
de saber.
Para aproximarnos a lo que está en juego en la función de
descifrado que le corresponde al analista con respecto al cifrado de goce
inconsciente, conviene detenerse en aquello que Lacan formula como "pas-de-sens":
paso de sentido que implica un cambio de sentido que vira al no de sentido.
El goce retenido por el síntoma queda entonces, como sentido oído,
marcado por el falo, por la significación del falo. La significación
fálica es ese vaciamiento de sentido de los significantes que es
la castración.
Si para Lacan la castración es marca de origen a subjetivar, para
Freud sigue siendo "roca dura" rechazada hacia el futuro: fantasma
de castración destinado a realizarse allí donde el analista
encarna al padre. Esto afecta su concepción de la dirección
de la cura ordenada por su compromiso con la verdad: verdad histórica
a develar (saber de la verdad) y no saber cuyo procesamiento se revela
como la verdad del saber.
En este punto, el parentesco del psicoanálisis con la religión
debe ser explicitado a fin de poder mejor situar la diferencia. Con respecto
al punto que discutimos, ¿entre Freud y Lacan, no se trata de la
misma orientación pero de una operación diferente aun con
la misma orientación?
Para Lacan se trata de una subversión de sentido que es una orientación
por el sin sentido de lo real, sin sentido de lo real que coincide estrictamente
con el significante en tanto uno, significante asemántico, significante
sin sentido, uno allí donde hacen falta dos, letra que escribe
donde no cesa de no escribirse: no hay relación sexual. Siendo
el deseo del psicoanalista un deseo de obtener la diferencia absoluta,
el deseo del psicoanalista es lo que sostiene esta orientación
por lo real del significante. Cesa, acentuando la coma como Lacan lo aconseja,
de escribirse la castración como posible.
El nudo religioso, teniendo la misma orientación que el nudo del
psicoanálisis, implica otro orden de operación. Realizar
lo simbólico de lo imaginario es apuntar a la verdad y quedarse
con el sentido. La religión es el discurso de lo verdadero. Para
salirse de él hay que entrar en el discurso psicoanalítico.
Simbolizar lo imaginario de lo real es el reinicio que realiza la operación
analítica: acordar con el estatuto de la mentira que es lo realmente
simbólico. Lo simbólicamente real no es lo realmente simbólico,
dice Lacan. Lo realmente simbólico, o sea lo simbólico incluido
en lo real es la mentira. Aquí tenemos planteado no sólo
el estatuto del saber sino también aquello a lo que conduce el
significante en su sin sentido radical.
Y esto, dice Lacan, "nos pone, a los analistas, del mismo lado levógiro,
por el cual, al imaginar lo real de lo simbólico, nuestro primer
paso -dado desde hace mucho tiempo por la matemática- es aquello
a lo cual nos conduce la consideración del inconsciente, ya que
es desde allí que se abre camino la lingüística."(5)
Imaginar lo real de lo simbólico sería darse cuenta que
lo real de lo simbólico es el significante en tanto sin sentido
radical, el significante en tanto uno.
Se trata de una orientación por lo real y no hacia lo real: es
la naturaleza del diálogo analítico lo que produce esta
orientación; diálogo en el que la neutralidad del analista,
al suspender el sentido, oye un sentido otro al que entonces puede responder
de otra manera.
La orientación por lo real es la orientación de lo real:
encuentro con el sin sentido que descifra -des/cifra- el goce del síntoma
y conmemora el momento fundante de la impronta significante: el significante
como uno, el significante sin sentido. Posición en la que un significante
nuevo puede ser el producto y la invención del análisis:
un significante que, como lo real, no tendría ninguna especie de
sentido.
Con estas puntuaciones, volvamos a la pregunta inicial.
La torsión que el "noeud-bo" practica hace que se torne
apoyo para el apensamiento (l'appenée)(6) por lo que el nudo bo
cambia completamente el sentido de la escritura. Es una escritura diferente
a la que efectúa la precipitación del significante. El significante
se engancha a la "dit-mension", a la "dit-mensionge"
(7): no hace falta que el dicho sea verdadero.
Como escritura, el borromeo sostiene el hueso del objeto (os-bjeto), objeto
reducido a letra, la letra a; una escritura otra (autre) que cambia el
sentido de la escritura. No objeto perdido sino falta de objeto.
1 Seminario Le sinthome, 10 de mayo de 1976.
2 Ibid.
3 El inconsciente, entonces, no es de Freud: es de Lacan. Lo que no impide
que el campo sea freudiano. J. Lacan, Apertura de la Sección Clínica.
4 22/1/64.
5 Seminario XXII, 13/11/73.
6 Ibid.
7 Ibid.
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