TRANSFERENCIA HEREDADA BISSERIER Luis Maria " Poner en claro todo ello sería la tarea más lucrativa Con las complejidades que todos reconocemos el concepto psicoanalítico de transferencia está sólidamente establecido y es eficaz. Solidariamente articulado con otros como el de Inc., pulsión ( a condición de que incluya el reconocimiento de la pulsión de muerte ) y repetición permite reconocer como psicoanalíticas muy diversas prácticas y teorías. Salvo raras excepciones(2) en general no dudamos en aceptar que hay psicoanalistas en todas y cada una de las agrupaciones psicoanalíticas y aún fuera de ellas. Podemos criticar y discutir la concepción y el manejo de la transferencia que predominan en la IPA(3) o en la AMP, o en tal o cual otra institución, pero nadie puede afirmar que no hay en ellas analistas. Por lo mismo no dudamos en calificar como no analítica cualquier práctica o institución que no reconozca en su accionar(4) la existencia del Inc., la transferencia, etc...Está claro que esto último no merece ser elevado a la dignidad de un problema. Sí ha resultado un problema digno de tratarse para el movimiento psicoanalítico la existencia creciente y cada vez más dispersa de numerosos marcos institucionales, doctrinales y hasta de jergas que agrupan y producen analistas dentro de cuerpos institucionales que parecen sufrir de cíclicas metástasis. Por distante que parezca de su origen, cada nuevo grupo, parece portar el mismo mal sin que lo sepa. Amor, odio y segregación son reconocidos como efectos inevitables de una psicología de las masas sobre la cual, los conceptos antes considerados fundamentales, ya no pueden operar. Eros y Tanatos, amor y odio, presentándose por fuera del marco de la transferencia dejan de ser el motor de un análisis posible para convertirse en fuente inagotable de una política de masas que sólo puede practicarse como negociación o guerra, dándole a este vel de alienación el peso letal que le conocemos. Amor negociado en guerras de pacotilla en el marco de una época trágica. Recordemos el reciente intento de diálogo entre la IPA y la AMP. Enfrentado a este problema, el movimiento psicoanalítico, desde 1912-1913 en adelante ha dado diferentes respuestas, que giran sobre el mismo eje: el análisis y el final de análisis de cada analista, en un intento reiteradamente fracasado de gobernar y educar las fuerzas que Freud nombró como primordiales, reconduciéndolas a la tarea analítica que así se volvía infinita, planteando un nuevo problema. Observemos sin embargo, que el psicoanalista que cumpliese con tan ambiciosa meta debería ofrecer el testimonio del resultado de su experiencia no solamente a otros, singularmente calificados para verificarlo, sino que él y esos mismos otros están insertos en una situación de masas. Ahora bien, hay transferencia y transferencia heredada. Quizás no se pueda operar con ella y sobre ella con la misma eficacia que con la primera. Eso no impide que exista y es posible esperar un primer beneficio si logramos reabrir su problemática restableciendo su nombre diferenciado. Freud la señaló con fuerza pero sin lograr convertirla en herramienta para el psicoanalista. Figura como tal en "Análisis terminable e interminable" pero demasiado opacada por la expresión "herencia arcaica" subsumiéndola en su problemática constitucional biomitológica y esto a pesar de la advertencia freudiana. Veamos : "Cuando hablamos de herencia arcaica solemos pensar únicamente en el ello y al parecer suponemos que un yo no está todavía presente al comienzo de la vida singular. Pero no descuidemos que ello y yo originariamente son uno, y no significa ninguna sobrestimación mística de la herencia considerar verosímil que el yo todavía no existente tenga ya establecidas las orientaciones del desarrollo, las tendencias y reacciones que sacará a la luz más tarde. Las particularidades psicológicas de las familias, razas y naciones, incluso en su conducta frente al análisis, no admiten ninguna otra explicación. Más aún: la experiencia analítica nos ha impuesto la convicción de que incluso ciertos contenidos psíquicos como el simbolismo no poseen otra fuente que la transferencia heredada.." (5) Dos años después, en 1939, en su texto "Moises y la religión monoteísta", en el apartado que llamará "Dificultades", realiza su más extenso comentario sobre la "herencia arcaica" perdiéndose el término transferencia a favor de lo arcaico, que Freud necesita para subrayar la argumentación que pruebe como hecho histórico realmente acontecido el remotísimo asesinato del padre primitivo. En ese texto discute la objeción biológica y subraya que se trata de huellas mnémicas de impresiones exteriores y dice "Si suponemos la persistencia de tales huellas mnémicas en la herencia arcaica, habremos tendido un puente sobre el abismo entre psicología individual y de las masas " En la proposición del 9 de octubre de 1967, Jacques Lacan no se conforma con la extraordinaria rectificación que propone sobre el análisis didáctico y advierte fuertemente y de distintas maneras: "Hoy no preveo más que una construcción de órganos para un funcionamiento inmediato. Esto quizá no me exime de indicar al menos, condición previa de una crítica al nivel de la extensión, tres puntos de referencia que hay que producir como esenciales", y luego de definirlos con rigurosidad concluye de modo contundente: "Aquí queremos marcar el horizonte complejo, en el sentido propio del término, sin el cual no se podría configurar la situación del psicoanálisis. La solidaridad de las tres funciones capitales que acabamos de trazar halla su punto de reunión en la existencia de los judíos"......"Por este motivo especialmente la religión de los judíos debe ser cuestionada en nuestro seno " Recordemos sumariamente los tres puntos de referencia sin que esto nos exima de su relectura. Lacan señala como notable el apego "especificado del análisis a las coordenadas de la familia" que le "parece enlazado a un modo de interrogación de la sexualidad que corre el gran riesgo de dejar escapar una conversión de la función sexual que se opera ante nuestros ojos". De ahí que el primero de los puntos que propone sea "La participación del saber analítico en ese mito privilegiado que es el Edipo", sin el cual.."todo el pensamiento normativo del psicoanálisis aparece equivaliendo en su estructura al delirio de Schreber" En ese punto ubica el pasaje al acto de los analistas que vino a impedir su seminario sobre el Nombre-del-Padre. El segundo punto de referencia es la función de la identificación en la teoría, que debe ser ""estudiada en función de lo que es en la Iglesia y el Ejercito, tomados aquí por modelos, el Sujeto supuesto Saber" y señala que la identificación al Padre ideal es "una defensa contra el cuestionamiento del Edipo". Señalemos que este cuestionamiento no propone la eliminación de la problemática edípica ( creemos más bien que se trata de la articulación del mito con la lógica) sino que por el contrario "la marginación de la dialéctica edípica que de esto resulta se acentúa cada vez más en la teoría y en la práctica" y "esta exclusión posee una coordenada en lo real" que para Lacan es el tercer punto de referencia que es descripto con términos que evocan un diagnóstico de psicosis : " se trata del advenimiento,(...), del fenómeno fundamental cuya erupción puso en evidencia el campo de concentración" Una relectura atenta de Moises y la religión monoteista nos ubica
frente a una idea clave que afirma la existencia de una herencia arcaica
no biológica, una predisposición constitucional fundada
en huellas mnémicas, de hechos y fantasías inmemoriales,
que a su vez fundan la compulsión religiosa, lazo de unión,
guerra y segregación. La tradición religiosa Judía
es monoteísta y se sostiene en la lectura que fija ( opuesta entonces
a la psicoanalítica) la escritura como sostén de la existencia
del Uno que subordina lo unario en beneficio de lo uniano. Paradojalmente
Un Padre sin cuerpo y sin imagen, hecho de pura letra, al que cada lectura
vuelve incuestionable , se muestra en los hechos la mejor garantía
de unión para la supervivencia de estructuras familiares arcaicas
que quizá se sostengan por el sacrificio del hijo como el pasaje
al cristianismo parece indicar.
1 Análisis terminable e interminable (1937) Sigmund Freud, Amorrortu
Editores, Obras Completas, Tomo XXIII,pág. 245. |